Aquí se apilan cerros de cosas sin nombre:
un saco de piel seca sobre la arena
bulto de hueso y musgo;
hábito de hombre,
ficción de humanidad.
Sus vecinos, otros cuerpos
que se queman.
Los moscardones
inician su ronda de muerte, lenta.
¡Basta ya, tierra yerta!,
el aliento de la piel es polvo
el aire tiene sed de nada.
Que pronto nos barra esta arena,
sepúltenos entre sus granos de greda.
XXI.
Hace 4 días

Enorme.
ResponderSuprimirMuy bueno!, eso esta bien...el aliento de la piel es polvo.
ResponderSuprimirSiga asi, abrazos,julián